Cielo de invierno

Cielo de invierno

Una ruta que no tiene principio ni fin. Una herida que abre el desierto. En ese instante donde todo es permanente, donde el tiempo se detiene ante el viaje interminable, un camión avanza. ¿Qué tienen en común Atahualpa Yupanqui y John Coltrane? ¿Qué Adolfo Bioy Casares y Robert Louis Stevenson? Hay una rotonda por la que no quiero pasar. Más allá me espera el abandono vestido con harapos que ladran y que muerden con saña. Allí todos los tiempos convergen en un mismo sitio. Un lugar que es el origen de todas nuestras vidas y de todas nuestras muertes. Pensando en estas líneas me quedé dormido. Me encontraron al costado de una ruta interminable, al otro lado de la muerte, junto a una mujer que huyó. Un hombre viejo oyó mi relato y se lo confesó al autor de este libro. Lo que aquí se narra es lo que sucedió. Ocurrió en un siglo anterior pero no es fiel a la verdad.

Joan Fabrés

Novela - Ediciones Ruinas Circulares - 2021 - ISBN 978-987-4952-52-3

De julio a Iván Reyes

De julio a Iván Reyes

Bienvenidos. Dejen sus abrigos por ahí y acerquen esas sillas. Vos traé la ginebra y seis vasos. Señores, las cartas están echadas. En esta mano volvieron a ponerse las cosas en su lugar, como Dios manda. Ahora el mazo está de este lado de la mesa. Todos ustedes están muertos. Muertos por flojos. Muertos por ingenuos. Muertos por infelices. Muertos por imbéciles. Están muertos con el anzuelo en la boca. Muertos por venganza. Muertos por error. Están muertos al fin. No hay azar que sea propicio. No habrá naipe que obligue a ventura alguna. Yo soy la traición y no el olvido. Jueguen su última mano y despídanse. Nada más que este libro apócrifo los recordará.

Blas

Cuentos - Ediciones Ruinas Circulares - 2020 - ISBN 978-987-4952-35-6

De enero a junio

De enero a junio

Yo soy la creación del creador. Soy el último deseo. Llevo en mi nombre la condena del saber. Habito en el espeso vacío que ninguna estación del tiempo puede abrigar. Ahora sólo queda el peso de mi sombra, ese manto que cae sobre la conciencia. Para que no pudiera ver han quemado mis ojos. Por temor a cualquier castigo han mutilado mis manos. Hoy soy el acusado. Cargan sobre mí todas las culpas como si fuera peste. Juran que soy el hacedor de todos los abandonos. Estúpidos. Jamás he salido de este encierro. Todo aquí es invierno y no hay nadie que se acerque a este desterrado. Algún falso poeta lo intentó con versos inútiles: Si no es profano el verso es nada, Con el puño hereje escribe un poema, Cae el cuerpo desmembrado del poeta, Fiel a su destino de hoguera. No se puede ver a Dios y vivir. No soy más que una creación abominable del creador, ese hombre insignificante y temeroso que escribe.

Dios

Poesía - Ediciones Ruinas Circulares - 2019 - ISBN 978-987-4952-16-5

La noche en el espejo

La noche en el espejo

Durante la selección que incluiría en La noche por la que muere el día, me persiguió la imagen incierta de las sombras, la oscuridad que nos vigila cuando no podemos ver. Aquellos pocos textos que sortearon las barreras de la represión le quitaron espacio a otros tantos que por no tener forma de poemas ocuparían el lugar inevitable del olvido. Hoy quiero rescatarlos para que sean recuerdo. En el falso abismo de estos relatos permanece oculta la noche y su poderosa lentitud. Estos cuentos forman parte de los sueños y no de la vigilia, evocan lo que no es. Habrá que leerlos, quizás, desde afuera de nosotros y así evitar caer en el vacío de la fe. Creer en ellos será una de las formas del sueño, una manera de mentirnos, de mirarnos a un espejo. Algunas de estas historias pretenderán desafiar leyes. Otras únicamente formarán parte de un mandato divino. Lo cierto es que si por error nos viéramos reflejados en alguna de sus tramas habremos vuelto a la noche indócil, a la traición del sueño, a cruzar el espejo, a una ceguera necesaria.

Ricardo Cardone

Cuentos - Ediciones Ruinas Circulares - 2018 - ISBN 978-987-3613-96-8

La noche por la que muere el día

La noche por la que muere el día

Hay un silencio que descubre el nombre del tiempo, un estallido en medio de la melodía que rescata un concierto secreto parecido al de una guitarra. Esta poesía dice el rumor de la escasez primera. Quien escribe regresa aquí al origen del tiempo y lo transita hasta que el eco mismo de las palabras repara lo que revela.

Quién de los dos recuerda el corazón de pólvora, recuerdo, ausencia y tiempo que sin conciencia caen, se arrojan a lo innumerable, al no principio, al no convertido, al no que provoca, al no. El no cae por peso propio replica y desmantela toda posible línea recta de esta escritura rota, para ser leída sobre el muro de lo que jamás deberemos explicar, para ser leída con un ojo puesto en una estaca.

Susana Gil

Poesía - Ediciones Ruinas Circulares - 2017 - ISBN 978-987-3613-84-5

El vuelo del elefante

El vuelo del elefante

Un día después de que el duque de Orleans desembarcara junto a su reducido séquito en las costas de Mauritania, se dirigió a unos campos cercanos al litoral para visitar a su extravagante amigo, el conde de Artois. No muy lejos del desierto que cubre casi todo el país y el norte del continente, su amigo lo recibió temprano a orillas del río. Bajo la excusa de un desayuno al aire libre, el conde pretendía deslumbrarlo con su última creación: un colosal globo aerostático que incómodo flotaba sobre el césped. La nave, de exageradas dimensiones para la tripulación, se mantenía en tierra gracias a las tensas cuerdas que ocho hombres sostenían con sus manos. Un mantel blanco cubría la mesa improvisada del desayuno. El conde y el duque discutían sobre el devenir de las colonias francesas en la región. A uno lo inquietaba el destino incierto que el rey tenía pensado, al otro el fin del verano. El duque probó el pan que cocinaron los esclavos en las cavidades del suelo y el dulce de sandía. Un té verde completaba el singular banquete.

Cuento Digital - Edición Digital - 2020

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